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#Ni Una Lengua Menos.

‘‘Los indígenas nos dan sus lenguas, que son metáforas maravillosas de un mundo de riqueza insospechada”
(Miguel León Portilla)

Este año (2019) se ha considerado el Año Internacional de las Lenguas Indígenas, y esto casi todo el mundo lo sabe.
En nuestro país, hemos visto como diferentes instituciones, principalmente el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) ha realizado un trabajo incansable durante todo este tiempo. Sin embargo, cuando menciono la palabra “casi” me refiero a una cantidad aún muy grande de personas que no han prestado atención a el por qué de esta situación.
Desde niña (y aunque casi no lo expresaba con otras personas) sentí que nací en un ambiente privilegiado; muchas personas consideran la palabra “privilegiado” como alguien que nace en una cuna de oro y que tiene muchas facilidades en su vida, yo consideraba (y lo creo ahora con más fuerza) que la vida me había dado el honor de tener de cierta forma raíces indígenas. Mi papá, de quien heredé esa pasión por el mundo indígena, viene de una familia originaria del municipio de Xochiapulco en la Sierra Norte de Puebla, hablante del náhuatl y orgulloso de su tierra, me ha inspirado a conocer y hacer que otras personas conozcan el valor que tiene esa región.
Aunque casi no utilizo mi primer apellido (Ahuacatitan) por que para las personas que no están acostumbradas es un poco difícil, ( por que aceptémoslo , es más común escuchar un español mal hablado o combinado con inglés, que escuchar nuestras lenguas) me siento orgullosa de portarlo y se ha convertido en un sello del compromiso que tengo por hacer algo por nuestras lenguas indígenas y el campo.
A pesar de vivir en la ciudad, los viajes que he realizado me han mostrado que México cuenta con diferentes atractivos turísticos en arquitectura y en naturaleza, pero también e encontrado la gran riqueza de calidad humana que posee.
Nuestro país cuenta con un total de 68 lenguas de las cuales el náhuatl, otomí, zapoteco, mixteco, maya, chichimeco, tsotsil, huasteco, mazahua pueden convertirse en las más populares (pero no quiere decir que estén exentas de la extinción).
¿Pero que hay de las otras? Bueno, déjame decirte que la gran mayoría cuenta con una cantidad de hablantes escasa , y en muchos casos,  esos pocos son personas adultos mayores que ya no cuentan con la vitalidad para transmitir sus conocimientos. Recientemente, la cinta Sueño en otro idioma ha expresado esta situación, aquí te comparto el trailer esperando que puedas verla:
En esta ocasión, no quiero enfocarme tanto a números, sino a hacer un poco de conciencia de lo que estamos permitiendo que se pierda, en primer lugar quiero marcar la importancia que tiene las lenguas indígenas por el nombre que merecen: lenguas. No “dialectos”, por que si de eso hablamos lingüísticamente un dialecto es una variante de una lengua y si lo pensamos bien, los que hablamos una lengua tenemos un dialecto particular.
En segundo lugar, en todos los cursos que he tomado y todo lo que e investigado, nuestras lenguas indígenas están hechas de palabras que recrean una metáfora de la naturaleza y la magia, algo que tal vez nunca en muchos idiomas podremos traducir. He escuchado cientos de palabras que han hecho que describa sentimientos y emociones que en mi escaso español (porque también me hace mucha falta aprender de él) no podría describir.
Miguel León Portilla, especialista en el pensamiento y literatura náhuatl nos muestra la cantidad enorme de escritos de poesía, cuentos, leyendas, entre muchas otras cosas que nuestros antepasados nos han dejado como herencia cultural.
Quiero decirte que querer aprender inglés, francés, mandarín, alemán, o cualquier otro idioma está bien. Pero también quiero recordarte la falta que nos hace, como miembros de una nación, aprender más de nuestros pueblos indígenas y dignificarlos por lo que son.
Ellos necesitan comunicarse y nosotros podemos ayudarlos, si muchos pueden aprender español, nosotros también podemos aprender sus lenguas.

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